Hoy, Domingo, la verdad, ha sido diferente a los demás días como hoy.
A las siete y media, el despertador sonaba, la verdad, no quería levantarme, pero por fin, a las ocho menos cuarto, estaba en pie.
Me he vestido, he hecho la cama, he organizado la habitación, he recogido la ropa y me he ido a desayunar.
Miro la hora; ocho y veinte.
Que pronto! Venga, me espero hasta las ocho y veintisiete porque tengo que ir a casa de Angélica.
Miro la hora; Ala, ya es la hora.
Mamá; me voy! La comida y el almuerzo? Ah si, en la cocina. Cojo mi mochila, lo meto todo, y me dispongo a irme a casa de ella.
Llego; en breves salimos por el garaje... y nos vamos a Godelleta.
Llegamos donde estaba la quedada y cuando estamos todos, nos adentramos a ir a Godelleta, donde empezará la aventura de hoy.
Llegamos a Godelleta, y dicen: A andar!
Yo, con mi móvil en la mano, me preparo y pongo la canción que tanto me gusta.
Cantamos por el camino, haciendo el tonto sin preocuparme de qué me dirán, pues hago lo que quiero y si no lo ven correcto, pues que no miren.
El recorrido era pequeño, paramos a descansar y nos hicieron un juego de encontrar un tesoro, pues todos los niños corrían y mi grupo perdió, los ganadores, se llevaron una medalla cada uno.
Luego, a andar más, quedaba poco ya. Estábamos todos cansados.
Llegamos donde estaban los coches, y se les ocurrió la idea de jugar a Balontiro.
Nuestro equipo, en dos partidos, ganamos.
Luego, una breve pausa y a comer.
Después de comer, todos cansados, nos ponemos a bailar el baile de fin de curso de la hermana de mi mejor amiga; Isa.
Las niñas pequeñas, nos imitan pero con otra canción.
Todo marcha bien. Después, nos ponemos encima de una mesa de madera, y nos quedamos mirando al cielo, en ese momento, me relajé un montón.
Y finalmente, dijeron: Venga, al coche, que nos vamos.
Nos subimos al coche, y del sueño, nos dormimos.
Hemos madrugado, si, pero no me arrepiento de este día, ha sido el mejor.
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